Poco a poco, conforme iban transcurriendo los años, me dio por tomar notas, trufadas de comentarios, acerca de mis manejos en la cocina, y lo que al principio eran papelajos sin sentido ni orden ni concierto, una vez ordenados descubrí que con todo ello podía hacer un libro…
Pues bien, semejante libro tiene una introducción (que también puede leerse en la contraportada) y dice así:
Camargo Rain, autor de este y otros trabajos (algunos larguísimos), a los dieciocho años comía piedras, y a los veinticuatro hacía arroz como si fuera para el perro: lo echaba en una cazuela y revolvía. Luego, con el paso del tiempo, un día se dijo, ¿y si hago un cocido?, y fue de esta forma que descubrió que cocidos hay muchos: olla de trigo, cocido de cura, puchero visigodo, potaje marciano, fabada monumental…
Este libro ha sido escrito para quienes comen con los ojos, que es una manera muy sana de hacerlo, y para quienes lo hacen con los pies (deseando que dejen de hacerlo), que son abundantes; para quienes tienen hambre –que también puede ser de lectura–, y para quienes de improviso necesitan un dato olvidado. En este libro, por supuesto, no vienen todos los datos, y mucho menos los modernos, pero sí algunos: los que a quien lo escribió (entre sesión y sesión) le parecieron más importantes.
Además, y por si lo anterior fuera poco: ¿no es cierto que todos llevamos pintado en la cara cuanto hemos comido a lo largo de la vida?
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El libro de que hablamos se puede conseguir encuadernado (es decir, convertido en un libro de bolsillo) en la siguiente dirección,
pero si alguien quiere verlo despiezado en una página de internet, la dirección es esta,
http://sites.google.com/site/lacocinaespanoladesiempre/
También tengo una especie de blog en el que se hablan de estas cosas, cuya dirección es:
Desde la terraza de mi transatlántico
