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Posts Tagged ‘amazon kindle’

Esta ciudad es una de las más bonitas de España. Hoy está un poco estropeada por la afluencia de público (tiene los letreros hasta en japonés), pero aún se puede recordar cómo era hace treinta, cuarenta años, o casi… Para ello, he aquí unas fotos:

 Aspecto de la plaza mayor en 1985, cuando aún no era peatonal.

 La catedral en 1985: es una foto pintada.

 La Vera Cruz desde la torre del alcázar en 1989.

La ciudad desde el mismo sitio y en la misma fecha.

 Esta impresionante y medieval plaza no sé cómo se llama,

pero en 1992 ya tenía una terraza con sombrillas.

 


Más fotos (paisajes españoles modernos) se pueden ver AQUÍ,  y si quieres seguir, continúa con ESTAS.

Unas cuantas ideas para gente aficionada a la cocina hay en ESTE SITIO.

Si lo que pretendes es leer libros gratis (Cuentos de hadas, Edad de las tinieblas…), mira AQUÍ, y los que prefieran las novelas modernas, las de ahora, unas de intriga, otras históricas, incluso alguna de amor…, EN ESTE OTRO SITIO

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Ya que no se puede salir a la calle, mucho menos a los campos de este país (y a saber lo que va a suceder en verano), te puedes hacer la ilusión de que…

¿Qué te parece lo que se ve aquí?

(Pongo otra para que no se quede tan viuda.)

Pues si te gustan, AQUÍ puedes ver las que te faltan, que son casi todas.

Y si te has quedado con ganas, sigue con ESTAS.

Y como aquí hay para todos los gustos y aficiones, los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO; los que quieran leer libros gratis, AQUÍ, y los que prefieran las novelas de aventuras, pero de aventuras de verdad, ¡CLIC!

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LIBROS GRATIS: para pasar estos días de encierro, lee algo, que siempre es mejor que bostezar mirando la tele. Aquí hay libros míos que sólo tienes que bajar dándole a una tecla: https://sites.google.com/site/novelasgratisdecamargorain/home

No tienen virus, ni troyanos, ni hay que apuntarse a ningún lado, ni te piden el número del carné o de la tarjeta, ni vas a ver a nadie, y ni siquiera me voy a enterar de si los bajas… ¿Qué más se puede pedir? ¡Ah, sí!: son divertidos, amenos, lógicos, coloquiales…, y los hay en EPUB, MOBI y PDF.

De nada. (Por si te quedas con ganas, aquí hay más muy baratos: https://www.amazon.es/Camargo-Rain/e/B019RODFL0).

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De este escenario, aparentemente desierto, surge de improviso la…

(VOZ DE UNA NIÑA): ―¡Veo veo!…

(Pausa.)

(VOZ DE UN CHICO, lejana): ―¿Qué ves?

―Una cosita…

―¿Con qué letrita?

(Pausa.)

―¡Con la uve!

(Nueva pausa.)

―Mmmmhh… ¡Ventana!

―¡Síiiiiii…!


Para entretenerse durante este ensueño, que ensueño podría ser, nada mejor que LEER LIBROS o VER FOTOS. (La tele, como habréis comprobado, es un muermo malayo.)

Así que, 1º/ : El que quiera ver paisajes bonitos de este país puede mirar ESTO. Y AQUÍ se pueden ver otras fotos,

y 2º/ : el que prefiera LEER novelas de aventuras para pasar el rato, tiene que ir a ESTE LUGAR.

 

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Esto es de una de mis novelas, pero yo creo que aquí va bien.

 

El mundo submarino… La profundidad abisal… La oscuridad…, porque aquí abajo no existe la luz. Este es el reino de las tinieblas, en el que poco menos que tienes que manejarte a tientas. Vas defendido por el traje negro que conserva la temperatura, por las gafas, la boquilla, las botellas… Las aletas te ayudan a desplazarte, pero no conviene hacer movimientos bruscos. Todo debe ser muy fluido, como el líquido que me rodea.

El buzo desciende hacia el abismo. Va buscando un tesoro, un tesoro de carne y espinas…

–Sí, un mero de roca agazapado en una de las cuevas que a mi lado se abren. Aquí…

El buzo dirige la linterna hacia el vertical acantilado, pero sólo pececillos de colores discurren ante el haz de luz.

–¿Dónde estás?

Sin encontrar lo que busca continúa el descenso por vericuetos que ha recorrido otras veces, y al cabo de un rato considera haberse sumergido demasiado.

–Es el momento de regresar –piensa, pero algo que de pronto ve le detiene.

En el fondo, entre las rocas que conoce bien, le parece entrever un bulto nuevo.

–¿Qué es eso?

Se acerca… y comprueba que un esqueleto de vieja y carcomida madera reposa encubierto bajo las algas, y mientras lo contempla advierte que una bandada de hipocamos se aleja precipitadamente del lugar.

–¿Encontraré a Neptuno?

Un mástil de podrida madera surge entre las peñas. La luz es tan escasa que resulta difícil orientarse, pero entonces lo ve.

–¡El mero…! ¡Sabía que estabas por aquí!

El enorme pez se introduce entre aquellos restos de tiempos lejanos, y el buzo, con el arpón por delante, le sigue.

–No te escondas, tesoro.

Siguiendo el burbujeante rastro del animal se introduce entre aquellas reliquias de épocas pretéritas y algo le distrae. La luz de la linterna incide sobre un objeto que brilla.

–¿Qué es esto?

El buzo, olvidada la persecución, queda en suspenso. Ante sus ojos se presenta un antiguo cofre abierto y su carga derramada. Cientos, quizá miles de doradas y redondas monedas se presentan ante él.

El buzo, que se había sumergido para dar caza a un habitante de las profundidades que le sacara de apuros, no da crédito a lo que ve.

¿Qué es aquello…? Un tesoro sumergido al alcance de sus manos, fosforescentes hipocampos y una desflecada bandera pirata que lo oculta y fluctúa como si manos invisibles la agitaran… y en ello está cuando, sin saber cómo, advierte una presencia extraña. Gira la cabeza sobresaltado, y lo que puede contemplar le alarma ya del todo.

–¡Ahí va! –se dice–, mira lo que viene por ahí. ¡Si es el submarino amarillo!… –y abre los ojos.

–(Es el colmo –piensa el buzo contemplando el techo–. Quedarse dormido en la bañera.)

 


 

Y si queréis más, al que le gusten las fotos puede mirar AQUÍ,

y al que le gusten las novelas de aventuras, pero de aventuras aventuras, sin chorradas, AQUÍ.

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En España hay catedrales famosísimas (Burgos, León, Toledo, Granada, etc.), pero hay otras que no lo son tanto y también tienen mucho que ver, como las de

Mondoñedo, en Lugo,

Sigüenza, en Guadalajara

o Jaca, en Huesca.

Si quieres ver fotos como estas, pero MUCHAS MÁS…

y si te gustan las NOVELAS DE AVENTURAS…

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Si te tira esto de escribir y no sabes por dónde empezar, o simplemente no sabes hacerlo (o lo que sea…), quizá te interese leer este libro, en el que se dan un montón de ideas.

Es GRATIS desde hoy lunes (28 de octubre de 2019) hasta el viernes (1 de noviembre, día de Todos los Santos). Para descargarlo, ve a esta página:

https://www.amazon.es/dp/B07YN4GNNL

De nada.

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Este es un lugar impresionante, a lo que se ve, y hay personas a las que la presente imagen bastaría para inspirarles el boceto de una novela de aventuras, más si el parque aledaño está lleno de gamos y ciervos (como es el caso), lugar en él que podría suceder cualquier cosa… Palacio rosa, cielo azul, lejanas montañas con nieve… ¿Y dónde es? ¿Alemania? ¿Nueva Zelanda? ¿Zululandia? Si no se conoce es difícil acertar, pero no hay que irse tan lejos: está al lado de Segovia. Es el palacio real de Riofrío, uno de los Reales Sitios, y la cordillera es la sierra de Guadarrama. Tampoco es que lo encuentres siempre así, sino sólo de vez en cuando, pero hay que tener la suerte de pillar el momento justo.
Y hablando de NOVELAS DE AVENTURAS

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Crucita y yo es una de mis novelas. No diré que la preferida, porque preferidas lo son todas (en esto sucede como con los hijos), pero me parece que tiene un pase. Sin embargo, por eso de que los árboles no dejan ver el bosque, no ha llegado a los lectores de la forma que había planeado: hay demasiadas novelas en este planeta, y resulta difícil que una sobresalga.

Bueno, pues por añadir algo diré que de ella se pueden hacer múltiples sinopsis. Por ejemplo, estas tres:

Crucita y yo

Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.

Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…

Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.

Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.

 

Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra:

 

Crucita y yo

Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca…, y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas…

Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.

¿Aún me escuchan…? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo…

 

Pero no queda aquí la cosa, sino que…

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

 C arismática

R ecomendable

U fana

C aradura

I lustrada

T eatrera

A tractiva

 Y uxtapuesta

 Y

O ptimista

 

 

Otros libros de Camargo Rain en Amazon pueden verse AQUÍ

 

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A muy grandes rasgos, se puede dividir en tres partes la historia del último millón de años en la península ibérica. De ellas, la primera, de la que no sabemos prácticamente nada, dura 988.000 años, es decir, casi todo este tiempo. La segunda, que iría desde el 10000 a.C al 1000 a.C., constaría de 9.000 años, larguísimo período, y por último, la tercera, de la que conocemos bastantes cosas, dura los últimos 3.000 años, desde el 1000 a.C. hasta la actualidad.

Tomando esto como criterio podríamos hablar de El principio, primera parte. Los pobladores sedentarios, es decir, el período en el que las personas, por imperativo de la agricultura y la ganadería, se asientan en el territorio (antes fueron errantes), época en que se ponen las bases de la sociedad que conocemos, y los últimos 3.000 años, cuando se desarrolla la sociedad hasta llegar al momento que vivimos.

Esta última parte se puede dividir a su vez en siete etapas, que son: La llegada de los pueblos de oriente; Las primeras invasiones (las de cartagineses y romanos); La época visigoda; La época musulmana; La España cristiana; La edad de oro y La España moderna.

La cronología, más o menos aproximada, de los últimos 3.000 años es la siguiente:

Los pueblos de Oriente; 1000 a 500 a.C. = 500 años

Cartagineses y romanos; 500 a.C. a 400 = 900

Época visigoda; 400 a 700 = 300

Época musulmana; 700 a 1000 = 300

España cristiana; 1000 a 1500 = 500

Edad de oro; 1500 a 1700 = 200

España moderna; 1700 a 2000 = 300

 

Por tantas y tantas edades ha pasado este trozo de tierra que conocemos como península ibérica, y quien escribe, que es aficionado a estas cosas, las ha tomado como motivos para unas cuantas novelas que se detallan muy por encima.

 

Dios conmigo sucede en la Edad Media y cuenta lo siguiente:

 

Un personaje ficticio –Ramón el calatravo– narra su existencia entera, que se cumplió a caballo de los siglos XII y XIII. Aprendiz de cantero, agricultor, herrero, siervo, soldado, señor de la guerra y constructor de catedrales góticas, desde el cenobio que habitó en las postrimerías de su vida rememora los lances que el albur le llevó a contemplar, entre los que descuellan la batalla de Alarcos y la de La Nava de la Losa, episodios que han pasado a la historia con letras mayúsculas.

Bereberes, traficantes, castellanos, reyes, ángeles y demonios, bailarinas y juglares, nobles y siervos, caballeros y labradores, gente de armas y de letras, dromedarios, sabuesos, simios, alanos, mulos y corceles y otros muchos animales que sería excesivo citar, componen la multitud que poblaba el mundo que le tocó vivir como uno más de los eslabones de la inagotable cadena de la humanidad, aquella que entre cerradas nieblas persigue fantasmas para concluir con las célebres palabras que dicen, ¡vanidad de vanidades…!, todo es vanidad.

Ojos azules es un compendio de episodios diversos que llevan desde la prehistoria hasta los tiempos actuales. Sus sucesivos protagonistas son descendientes unos de otros y tienen rasgos en común, como los ojos azules… En este libro aparecen los cazadores de las llanuras, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que nos habla la historia…, y todos ellos narrando su particular peripecia. Surgen las aldeas neolíticas, las ciudades antiguas, los oscuros bosques de la edad de las tinieblas (el mediœvo), los dieciochescos salones de la Venecia de Vivaldi… y los tiempos modernos. Y a guisa de ejemplo, este es el final de uno de los capítulos, que tiene como escenario la segunda cruzada:

Todos me miraron con interés, pues el comadreo era la ocupación más usual en el círculo en que me movía.

–Pues señores, ello es que me llaman el elefante… –e hice una marcada pausa–, lo cual se debe a que el alfil del ajedrez, personaje que siempre está al lado de los reyes, simboliza al elefante, ese animal que, incluso hoy, aún se utiliza en algunos ejércitos.

–¿No lo sabían ustedes? –inquirí triunfante de la curiosidad despertada, y tras contemplar los rostros de quienes me rodeaban, proseguí.

–Pero también a que en semejante juego –y allí entorné los ojos y bajé la voz– esta figura siempre se mueve en diagonal, es decir, torcidamente… –e hice hincapié en la palabra, porque el vocablo me satisfacía en lo más hondo y me reafirmaba en ciertos indicios que al vuelo había pescado acerca del aprecio que tan altas personas me profesaban, pues no me cabía duda de que aquellos torcidos manejos resultaban para ellos de suma utilidad.

–Pero aún hay algo más –continué ante el interés que leía en las caras–. ¿Saben ustedes cómo se me conoce también en ese eminente lugar que ocupan los poderosos?

El silencio se hizo en el grupo.

–¡Terrorista! –dije sin que un solo viso de temblor asomara a mi ambigua voz–. ¿Quieren creerlo…? Terrorista… Ese es el enigmático apelativo que las personas encumbradas añaden incomprensiblemente a mi afecta persona. Y ahora, díganme ustedes, señores míos que me escuchan: ¿sabe alguno de los que me rodean lo que significa semejante vocablo?

 

 

A Isidora no la he vuelto a ver, pues ya no me resulta necesario su concurso dado que mi situación está firmemente asentada. A lo que le dejé, que lo bautice como Jesús, pues con la voz de su nombre fue concebido. Ahora estoy ocupado con negocios más altos, y pocas cuestiones me pueden distraer de ellos. Mi señora ha faltado una vez más al respeto a su marido, el rey tonto, y allí soy necesario, ineludible. ¿Qué será lo que los reyes y sus consejeros encuentran en mi encogida persona? A veces se me figura desempeñar el desairado papel del santo Bernardo, que quedó atrás debido a su mala salud, pero mis pretensiones no son tan altas. Me maravilla pensarlo, y sólo se me ocurre una explicación: el rey es de madera, una con esmero labrada pieza del complicado juego que se dilucida en el entramado universal. No así la reina, esa avispada jovencita aquitana que, como su homónima, recorre las líneas sin que nadie pueda ponerle coto y presume de las gracias de que Dios la dotó ante cualquier galán que le salga al paso.

Y por último, he aquí El viaje del morisco, del que, entre otras cosas, se dice lo siguiente:

Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje del 1600 gaditano. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte…, sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de influyentes personajes entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte.

Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su transcurso, y de esta forma dejó escrito:

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.

Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

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Aparte de lo anterior traigo también unos LUGARES DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA, para que se vea cómo es hoy este país:

Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y además ESTO, que es sólo para elegidos.

 

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