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Posts Tagged ‘novela de aventuras’

Crucita y yo es una de mis novelas. No diré que la preferida, porque preferidas lo son todas (en esto sucede como con los hijos), pero me parece que tiene un pase. Sin embargo, por eso de que los árboles no dejan ver el bosque, no ha llegado a los lectores de la forma que había planeado: hay demasiadas novelas en este planeta, y resulta difícil que una sobresalga.

Bueno, pues por añadir algo diré que de ella se pueden hacer múltiples sinopsis. Por ejemplo, estas tres:

Crucita y yo

Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.

Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…

Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.

Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.

 

Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra:

 

Crucita y yo

Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca…, y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas…

Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.

¿Aún me escuchan…? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo…

 

Pero no queda aquí la cosa, sino que…

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

 C arismática

R ecomendable

U fana

C aradura

I lustrada

T eatrera

A tractiva

 Y uxtapuesta

 Y

O ptimista

 

 

Otros libros de Camargo Rain en Amazon pueden verse AQUÍ

 

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¿Qué es esto?, se preguntarán los lectores (porque esto es para lectores; los demás pueden dejar de leer desde aquí). Pues es una novela de aventuras en la que se narra la vida de un personaje que vivió 300 años. ¿Esto es posible? Bueno, si es posible o no, es lo de menos. Esto es un libro, una novela, una narración (también podría decir una película), entes en los que, como es sabido, todo es mentira.

La aventura completa consta de cuatro libros: Edad de las tinieblas (fin del siglo XVII y medio siglo XVIII); Siglo de las luces (resto del siglo XVIII); Era de las máquinas (siglo XIX), y Perpétuum móbile (siglo XX).

La historia de que hablamos pasa por lo tanto revista a todos esos tiempos, y está ambientada… ¿En dónde iba a estar ambientada, sino en el planeta entero?, porque 300 años dan para recorrer en planeta Tierra de cabo a rabo unas cuantas veces, que es lo que hizo el protagonista, Juan Evangelista, también conocido como niño diablo, hijo del cometa y lobo solitario

En este enlace

EDAD DE LAS TINIEBLAS

cualquiera puede descargar (GRATIS, por supuesto, y en el formato que desee; hay en PDF, en MOBI y en EPUB), el primero de los libros de que consta esta ingente saga, el que se llama Edad de las tinieblas, unas 230 páginas.

En la página a que te lleva el enlace veréis que se pueden descargar otras cosas (El notario de Liébana, Cuentos de hadas…). El que quiera, es muy libre de hacerlo.

Y en fin, no digo más, que para ponerse a leer, con lo dicho basta. De nada, de todas formas, y si alguien se queda con ganas de más, que mire AQUÍ.

 

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He puesto un nuevo libro en Amazon, una novela ambientada durante el siglo XVII y el actual. Gira alrededor del establecimiento de los correos regulares, que por entonces (1601) comenzaban a tomar forma. También sobre una chica, claro –eso que no falte–, y sobre unos valiosos objetos de los que no se habla más que en clave; hay que leer entre líneas. Como se dice ahí, el secreto mejor guardado no se destripará hasta nuestros días.

La sinopsis podría ser esta:

Novela ambientada en la España de los Austrias, aquel abigarrado mundo de pícaros y descubridores, de señores y criados, de ovalados carros de seis ruedas, puertos de mar y palacios de piedra rodeados de palmeras. Es el sur, donde abundan el vino y los perniles, las riberas del océano Atlántico.

Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje de 1600. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte…, sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de personajes con influencia, y asistido por sus socios, entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte: es el viaje del morisco.

Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su viaje, y dejó escrito:

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.

Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

En esta tierra de mieses y nubes blancas, en la que un claro tiempo nos acompaña, he descubierto el secreto mejor guardado.

——————————

De manera paralela, aunque en el siglo XXI, varios personajes de fábula que tienen el castellano de idioma común, van a alumbrar las huellas de aquel viaje, tan lejano en el tiempo…, lo cual tiene lugar en diversos escenarios, tales como la Puebla de los Mártires, la campestre Ucrania, la ciudad de Londres o el estrecho de Mesina.

El enlace para verlo es este:

https://www.amazon.es/dp/B079TBP55B

De paso, también podéis ver esto otro:

https://www.amazon.es/Camargo-Rain/e/B019RODFL0

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Recursos para escritores

Cuando uno se pone a escribir debe adoptar identidades dversas, y por lo tanto meterse en la piel de los actores, puesto que los personajes deben hablar como lo que representan. Por ejemplo, los niños. Así que cabría preguntarse, ¿cómo hablan los niños?

Aquí debajo pongo unos ejemplos:

 

Niña de 6 años hablando de las letras

Los protagonistas de los cuentos tienen el cuerpo hecho de sopa de letras, sí, y no sólo los protagonistas, también los personajes secundarios, el leñador y la bruja del bosque y tantos otros; los animales de sus corrales y los lugares en que todo aquello sucede, los bosques y los paisajes y hasta el fondo del mar, todo está hecho de sopa de letras. Los cuentos que yo he leído son una pura sopa de letras, no hay más que ver las páginas un poco de lejos, y esto es así porque sucede un fenómeno inexplicable y que voy a intentar aclarar. Los ojos de la cara ven letras, sí, pero los ojos de la mente…, fíjense ustedes, los ojos de la mente no ven letras sino que ven cuerpos, ven actitudes, ven paisajes y nubes y objetos de todo tipo… ¿No es esto precisamente la magia?

En mis cuentos yo he visto mil y una máquinas y entidades. Ranas verdes, brujas, leñadores, barcos de tres palos, hermanos perdidos en un bosque, cielos estrellados, bellas durmientes, y sin embargo sólo veía letras, igual que ve usted, quien me mira. Son los caprichos y las ilusiones de la mente, lo que sucede cuando nos adentramos en el reino de los pensamientos encantados, lo que nos sugieren las infinitas sopas de letras que danzan en el Universo, incluida la de pasta. A mí antes no me gustaba mucho, bueno, no me gustaba nada, eso de los fideos no se ha hecho para mí, voy a decir la verdad, los macarrones sí, ¡mmmmh…!, ¡están buenísimos!, pero las sopas…, y entonces un día Maná me dijo, […]

(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)

 

Niña de 14 años que regresa de una estación de esquí y no puede parar de hablar

La niña volvió de su viaje contando y no acabando, sobre todo de los chicos con los que había ligado,

porque ligamos nosotras, ¿verdad?, que ellos lo único que hacen es el tonto, bueno, y aceptar como corderitos lo que les des, ¿a que sí…?, o eso dice Candela, ¿tú qué crees?, ¿es verdad o no?, sí, hija, es casi verdad del todo, bueno, pues Rosana y yo, y las demás, claro, teníamos a todos los de otro colegio el día entero detrás, se venían a comer a nuestro comedor y nos invitaban a todo, a helados y a coca colas y a ir por la noche a la discoteca, pero nosotras les dijimos que no, que de quedar, nada, que ya nos veríamos allí, y por la noche íbamos y allí estaban todos, en fila…, ¡jo, y no veas…!, ¿tú has bebido alguna vez un cubata?, yo bebí un poco, con Rosana, que nos invitó uno que era algo mayor porque a nosotras no nos daban, y estaba asqueroso pero al final nos lo acabamos, y te entra una marcha…, nos pasamos la noche bailando las dos en mitad de la pista y nos tuvieron que echar, bueno, y a otros varios, porque no nos queríamos ir, y entonces salimos afuera y estuvimos hablando, que hacía muchísimo frío, y al cabo de un rato salió una de las señoritas y nos hizo meternos a todos y nos mandó a cada uno a su cama, ¿y sabes qué?, pues que algunos de los chicos llevaban hasta corbata, que no sé para qué la llevaban pero la llevaban, y luego, a los pocos días, resultó que había uno que tenía una cámara muy grande y estaba venga a decir que nos quería hacer fotos, y algunas dijeron que no pero yo dije que bueno, que a mí no me importaba, y me hizo algunas pero me decía que me tenía que cambiar de ropa, y como allí casi no tenía, porque no teníamos más que los monos de esquiar, me vestí con la ropa de Rosana y de otras, con una minifalda que tenía una y hasta con los bikinis, porque había una piscina caliente desde la que se veía toda la nieve, y estábamos todo el día allí metidos…, aunque también esquiábamos, ¿eh?, pero hacíamos las dos cosas…, y me ha dicho que las fotos me las va a mandar a casa.

(Lo anterior es de ESTE LIBRO.)

 

Niña de 5 años soñando

El borroso escenario se presenta desierto y sólo algún pájaro que los sobrevuela graznando pone una nota melancólica en el ambiente… Difuso cielo azul recortado por los árboles… Lo hondo del bosque… Todo se mueve, sí, todo se mueve… Ilusiones, fantasías, espejismos y apariciones que se abren paso a viva fuerza y de ninguna manera podemos gobernar…

Mará, de repente, ve un oso. Está allí, a su lado, con el largo hocico peludo, sentado en el suelo y la espalda apoyada en un árbol. Sin embargo, el oso no la ve a ella. No, no me ve. Soy invisible. Bueno, no, mejor: soy gaseosa, como una nube o un ángel que se estira y se encoge. ¡Boing…! Ahora paso delante de él, y el oso, que es negro, es oscuro, sin abrir los ojos sacude la cabeza y se come una mosca. ¡Clac! El sonido de las mandíbulas infunde respeto, es mejor no acercarse por si acaso, el oso no me ve, no me siente, pero ¿y si se confunde y cuando le meta el dedo en la boca pasa otra mosca? Porque si quiero le meto el dedo en la boca… No, mejor en la nariz… ¡Ayyy…! ¿Qué sucede? Mamut, que también es un espíritu de la tarde y ha crecido, es más grande que el oso…, ¡hala…!, me contempla con sorpresa. ¡Mira…!, ¡tiene la nariz llena de mocos…!, y él se arrima y husmea. No, mi ama: es miel. ¡Ah, miel…!, menos mal. Mamut tiene la voz de una persona mayor, a lo mejor es una persona mayor, desde luego es grande, y como es una persona mayor, me protege y no tengo miedo de nada. Los dos somos como sombras luminosas que culebreamos y estamos aquí y estamos allá, tan pronto en este sitio como al otro lado del camino de tierra, donde se revuelcan los jabalíes, que tampoco pueden hacernos nada, ¿cómo nos lo van a hacer si somos los espíritus del bosque?, eso, ¡qué divertido!, podemos subir y bajar por los troncos de los árboles sin que nadie se dé cuenta, ni las mariquitas, ¿a que sí?, y las mariquitas mueven la cabeza arriba y abajo y, todas a una, dicen, sí, es verdad, sois como espíritus del bosque, pero ¿a que no sabéis cómo se llaman los espíritus del bosque?, y yo me acelero y me confundo, no, bueno, sí…, espera…, aunque al fin me acuerdo, ¡ah, ya sé!, duendes, duendes grandes, mayores que el oso, duendes transparentes que no ocupan lugar bajo la luna, y Mamut me mira, pero ¿no era por la tarde?, Mamut es mayor y reflexivo, se acuerda de todo, y yo le digo, sí, pero da igual, además, por la tarde también se puede ver la luna, ¿tú nunca la has visto?, y debe de ser por la tarde porque yo creo que ya hemos comido, ¿no te acuerdas?, tortilla de patata…, mmm…, ¡qué buena!, y tú comías las cortezas de los quesos y las tiras blancas del jamón, que no eran ilusión, ¿eh?, que eran de verdad, y el perrín tiene un estremecimiento y emite uno de esos ladridos sordos que casi no se oyen, porque ¿no sueñan también los perros? Quizá él vio al oso descender del árbol y apartarse con premura, ¡por ahí vienen los humanos!, …dita sea, hay que poner tierra por en medio…, y el oso se va protestando, desaparece el peculiar aroma que lo delata –que seguramente tiene algo que ver con el vinagre y otras especias que están usando en la frontera cocina–, y al fin se queda tranquilo y deja escapar un suspiro. ¡Ya se fue!

Mará, sin embargo, no ha dejado de ver el bosque, ¡qué va!, porque la fronda permanece inalterable. Ya no está el oso, que a saber adónde se ha ido, y tampoco están las mariquitas, que se habían constituido en asamblea, pero quedamos nosotros, los espíritus del bosque…, no, los duendes, Mamut lleva un sombrero muy raro y zapatos puntiagudos con estrellas pintadas…, no, tampoco, no son pintadas sino estrellas de verdad, casi no puede andar, el pobre, aunque como es transparente yo creo que le da igual, vamos por el caminito entre los árboles y nos paramos en donde queremos, él lo huele todo y yo miro dentro de los agujeros de la tierra y de los árboles, a lo mejor encuentro algo, y cuando durante un momento la espesura se aclara oigo una guitarra, aunque es al otro lado del valle, en las montañas de enfrente, ¿será mi padre?, ¿por qué he pensado en él?, será porque también es grande, él sí que es grande, más alto que las montañas blancas, y lleva las botas de siete leguas y a cada paso que da avanza tanto que no le podemos alcanzar, sus zancadas resuenan en el bosque y los animales se apartan, vámonos de aquí, que llega el gigante de pies de hierro…, pero no todo es una ilusión, no, una quimera, porque cuando salimos al claro que hay en la falda de las montañas, allí está él, mi padre, es por la tarde y está sentado como antes el oso, con la espalda apoyada en un árbol, es muy grande, pero eso ya lo he dicho antes y no me da miedo, y tiene la guitarra entre las manos, mira al cielo y canta por lo bajo, aunque luego se pone en pie y canta más alto mientras rasguea el instrumento…, allí está, pero él tampoco nos ve porque somos transparentes, y nos acercamos hasta colocarnos a su lado, ¿cómo se llama esa canción?, se llama Bésame mucho, sí, como si fuera esta noche la última vez…

[…]

 

Y hasta aquí llegó la broma, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO

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Recursos para escritores

 

Los escritores que no saben mucho, o los escritores noveles, o novatos, o novicios, o primerizos, o inexpertos… se enfrentan a un papel en blanco y se preguntan: ¿cómo inicio esta novela? Porque ellos quieren escribir una novela

La respuesta es: aparta el papel y ponte a pensar, que es algo que se puede hacer en cualquier parte. En la ciudad, en el campo, en el trabajo, durante los sueños o los paseos, con los amigos, solo, mirando por la ventana, comiendo chocolate (negro, claro es), oyendo música (de Bach, preferentemente) o ruidillo de ese que hay ahora y al que algunos, mayormente los que saben tanto lo que es la música como lo que se refiere al comienzo de una narración, llaman música… En fin, en cualquier lado, que el escenario importa poco y lo que cuenta son los lóbulos frontales de la corteza cerebral, que es donde reside el reino de la fantasía.

Llegados a este punto, uno debería preguntarse: ¿de qué quiero escribir una novela? Y aquí intervienen los géneros.

¿Quiero escribir una narración de intriga, de misterio, policíaca, de espías…? O bien, ¿quiero escribir una historia romántica, de amoríos, de chicas que se levantan de la cama y se van a la oficina, y allí…, pues todo eso, o chicos que lo pasan fatal porque …? O no. Quizá lo que quiero es escribir una novela ambientada en época remota, cuando los sumerios, o los fenicios, o los romanos, o los bárbaros, o los hombres y mujeres que vivieron en la Edad Media… ¿Y por qué no acerca de los que conquistaron continentes, que aquellos sí que fueron arduos trabajos? Toda la jornada caminando por la selva, y para evitar la muerte a manos de los indios flecheros, con armadura, que la cosa tiene mérito…

Otros géneros que no se deben olvidar son las novelas de aventuras, las de terror, las costumbristas, las de hadas, las de risa… En fin, sería el cuento de nunca acabar.

En definitiva: ¿de qué quiero escribir una novela? Para dilucidar semejante asunto no hacen falta papel ni lápiz, sino, como ya he dicho, poner en marcha la máquina que todos tenemos en la cabeza, que sirve para algo más que para llevar sombrero.

Vas por el monte con los perros, estás tirado en la campa mirando las montañas azules…, y de repente, ¡zas!, una imagen brinca ante tu entendimiento sin que seas capaz de averiguar cómo se ha producido. ¡Es una niña…!, sí, una niña de cinco años que se ha escapado de casa por una ventana y, con el perro, que tiene cinco meses, se ha internado en las veredas sólo holladas por los animales salvajes porque quiere ir a ver el bosque

 

La niña que quería ver el bosque

El borroso escenario se presenta desierto y sólo algún pájaro que los sobrevuela graznando pone una nota melancólica en el ambiente… Difuso cielo azul recortado por los árboles… Lo hondo del bosque… Todo se mueve, sí, todo se mueve… Ilusiones, fantasías, espejismos y apariciones que se abren paso a viva fuerza y de ninguna manera podemos gobernar…

Mará, de repente, ve un oso. Está allí, a su lado, con el largo hocico peludo, sentado en el suelo y la espalda apoyada en un árbol. Sin embargo, el oso no la ve a ella. No, no me ve. Soy invisible. Bueno, no, mejor: soy gaseosa, como una nube o un ángel que se estira y se encoge. ¡Boing…! Ahora paso delante de él, y el oso, que es negro, es oscuro, sin abrir los ojos sacude la cabeza y se come una mosca. ¡Clac! El sonido de las mandíbulas infunde respeto, es mejor no acercarse por si acaso, el oso no me ve, no me siente, pero ¿y si se confunde y cuando le meta el dedo en la boca pasa otra mosca? Porque si quiero le meto el dedo en la boca… No, mejor en la nariz… ¡Ayyy…! ¿Qué sucede? Mamut, que también es un espíritu de la tarde y ha crecido, es más grande que el oso…, ¡hala…!, me contempla con sorpresa. ¡Mira…!, ¡tiene la nariz llena de mocos…!, y él se arrima y husmea. No, mi ama: es miel. ¡Ah, miel…!, menos mal. Mamut tiene la voz de una persona mayor, a lo mejor es una persona mayor, desde luego es grande, y como es una persona mayor, me protege y no tengo miedo de nada. Los dos somos como sombras luminosas que culebreamos y estamos aquí y estamos allá, tan pronto en este sitio como al otro lado del camino de tierra, donde se revuelcan los jabalíes, que tampoco pueden hacernos nada, ¿cómo nos lo van a hacer si somos los espíritus del bosque?, eso, ¡qué divertido!, podemos subir y bajar por los troncos de los árboles sin que nadie se dé cuenta, ni las mariquitas, ¿a que sí?, y las mariquitas mueven la cabeza arriba y abajo y, todas a una, dicen, sí, es verdad, sois como espíritus del bosque, pero ¿a que no sabéis cómo se llaman los espíritus del bosque?, y yo me acelero y me confundo, no, bueno, sí…, espera…, aunque al fin me acuerdo, ¡ah, ya sé!, duendes, duendes grandes, mayores que el oso, duendes transparentes que no ocupan lugar bajo la luna, y Mamut me mira, pero ¿no era por la tarde?, Mamut es mayor y reflexivo, se acuerda de todo, y yo le digo, sí, pero da igual, además, por la tarde también se puede ver la luna, ¿tú nunca la has visto?, y debe de ser por la tarde porque yo creo que ya hemos comido, ¿no te acuerdas?, tortilla de patata…, mmm…, ¡qué buena!, y tú comías las cortezas de los quesos y las tiras blancas del jamón, que no eran ilusión, ¿eh?, que eran de verdad, y el perrín tiene un estremecimiento y emite uno de esos ladridos sordos que casi no se oyen, porque ¿no sueñan también los perros? Quizá él vio al oso descender del árbol y apartarse con premura, ¡por ahí vienen los humanos!, …dita sea, hay que poner tierra por en medio…, y el oso se va protestando, desaparece el peculiar aroma que lo delata –que seguramente tiene algo que ver con el vinagre y otras especias que están usando en la frontera cocina–, y al fin se queda tranquilo y deja escapar un suspiro. ¡Ya se fue!

Mará, sin embargo, no ha dejado de ver el bosque, ¡qué va!, porque la fronda permanece inalterable. Ya no está el oso, que a saber adónde se ha ido, y tampoco están las mariquitas, que se habían constituido en asamblea, pero quedamos nosotros, los espíritus del bosque…, no, los duendes, Mamut lleva un sombrero muy raro y zapatos puntiagudos con estrellas pintadas…, no, tampoco, no son pintadas sino estrellas de verdad, casi no puede andar, el pobre, aunque como es transparente yo creo que le da igual, vamos por el caminito entre los árboles y nos paramos en donde queremos, él lo huele todo y yo miro dentro de los agujeros de la tierra y de los árboles, a lo mejor encuentro algo, y cuando durante un momento la espesura se aclara oigo una guitarra, aunque es al otro lado del valle, en las montañas de enfrente, ¿será mi padre?, ¿por qué he pensado en él?, será porque también es grande, él sí que es grande, más alto que las montañas blancas, y lleva las botas de siete leguas y a cada paso que da avanza tanto que no le podemos alcanzar, sus zancadas resuenan en el bosque y los animales se apartan, vámonos de aquí, que llega el gigante de pies de hierro…, pero no todo es una ilusión, no, una quimera, porque cuando salimos al claro que hay en la falda de las montañas, allí está él, mi padre, es por la tarde y está sentado como antes el oso, con la espalda apoyada en un árbol, es muy grande, pero eso ya lo he dicho antes y no me da miedo, y tiene la guitarra entre las manos, mira al cielo y canta por lo bajo, aunque luego se pone en pie y canta más alto mientras rasguea el instrumento…, allí está, pero él tampoco nos ve porque somos transparentes, y nos acercamos hasta colocarnos a su lado, ¿cómo se llama esa canción?, se llama Bésame mucho, sí, como si fuera esta noche la última vez…

[…]

 

Y hasta aquí llegó la broma, que por hoy ya he dado bastantes ideas. El que quiera saber más, que mire en ESTE SITIO

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A Pipo, también llamado Charlidós, chaval de trece años que no estudia demasiado, le ponen una maestra que resulta ser una mulata jamaicana que está como un tren. Esto es literalmente cierto, y así es el asunto, pero lo que sucede a continuación (en el libro) no es nada de lo que estás pensando, sino algo mucho mejor.

Puedes conseguir este libro gratis del 1 al 5 de este mes de octubre (de domingo a jueves) en la siguiente dirección:

https://www.amazon.es/dp/B074ZLV5LB

Esto es un e-book, un libro eléctrico de los que se leen en esos aparatos. Se puede leer en cualquiera de ellos, incluso en el teléfono, que aunque no es el mejor lugar para ello, hay quien lo hace.

Y hablando de todo un poco, ¿qué otra cosa se podría decir? Muy sencillo: esto:

A Patricia, a la mulata Patricia, le olía el culo a jaramugo, que era un rosal que había en la parte de atrás, al lado de la puerta de la cocina, y tenía flores todo el año, se lo oí al tío Mary una vez que se lo dijo a mamá y no me veían, no sabían que estaba allí, y entonces ella le dijo, ¡qué cosas dices!, ¿y así quieres tú ligar?, pues como te oiga, ya sabes lo que te va a contestar…, y el tío Mary se fue riendo por el pasillo y canturreando por lo bajo, que no sé qué cantaba, pero debía de ser algo muy divertido porque iba dando saltos y golpes en las paredes. […]

Esta es un novela de lujo, intriga, diversión, amor y vacaciones, que no son malas etiquetas, pues ¿qué sucede con el profesor de kárate? ¿Y con el perro de presa que les regaló el tío Arsenio? ¿Y quién ganará al final el campeonato de fórmula 1, los Mercedes o los Ferraris? El asunto está competido, y no se resolverá hasta la última vuelta…

Bueno, perdón por la lata. Un abrazo y todo eso, y si alguien se queda con ganas de más, que mire ESTO.

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Este libro, novela histórica, se podrá descargar GRATIS los días 18, 19 y 20 de este mes de julio, AQUÍ:

 No trata de una época determinada, sino de muchas, pues abarca desde la prehistoria a la actualidad, y por ella desfilan los hombres de la edad de la piedra, los cazadores de las llanuras, los primeros agricultores, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que nos habla la historia, y después los que poblaron el medievo, los que conquistaron continentes… Todos narran sus particulares proezas, y todos están enlazados por un detalle común (puesto que unos descienden de otros) que tiene que ver con las leyes de la herencia: los ojos azules.

 Aquí se pueden ver otros pormenores:

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