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Escenarios fabulosos

El que quiera puede descargar esto: https://www.amazon.es/dp/B07P2P775Y

Hasta el viernes 5 es gratis, naturalmente.

Es de cuando el cachalote habla con los extraterrestres, la negra se cae al fondo del mar (y no la pueden sacar), y Eduguá continúa con sus periplos transoceánicos, para lo que se compra un catamarán sumergible. (Estos son algunos de los protagonistas.) Dicho de esta manera parece un poco complicado, pero si la lees (es una novela) comprobarás que tampoco es para tanto.

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A muy grandes rasgos, se puede dividir en tres partes la historia del último millón de años en la península ibérica. De ellas, la primera, de la que no sabemos prácticamente nada, dura 988.000 años, es decir, casi todo este tiempo. La segunda, que iría desde el 10000 a.C al 1000 a.C., constaría de 9.000 años, larguísimo período, y por último, la tercera, de la que conocemos bastantes cosas, dura los últimos 3.000 años, desde el 1000 a.C. hasta la actualidad.

Tomando esto como criterio podríamos hablar de El principio, primera parte. Los pobladores sedentarios, es decir, el período en el que las personas, por imperativo de la agricultura y la ganadería, se asientan en el territorio (antes fueron errantes), época en que se ponen las bases de la sociedad que conocemos, y los últimos 3.000 años, cuando se desarrolla la sociedad hasta llegar al momento que vivimos.

Esta última parte se puede dividir a su vez en siete etapas, que son: La llegada de los pueblos de oriente; Las primeras invasiones (las de cartagineses y romanos); La época visigoda; La época musulmana; La España cristiana; La edad de oro y La España moderna.

La cronología, más o menos aproximada, de los últimos 3.000 años es la siguiente:

Los pueblos de Oriente; 1000 a 500 a.C. = 500 años

Cartagineses y romanos; 500 a.C. a 400 = 900

Época visigoda; 400 a 700 = 300

Época musulmana; 700 a 1000 = 300

España cristiana; 1000 a 1500 = 500

Edad de oro; 1500 a 1700 = 200

España moderna; 1700 a 2000 = 300

 

Por tantas y tantas edades ha pasado este trozo de tierra que conocemos como península ibérica, y quien escribe, que es aficionado a estas cosas, las ha tomado como motivos para unas cuantas novelas que se detallan muy por encima.

 

Dios conmigo sucede en la Edad Media y cuenta lo siguiente:

 

Un personaje ficticio –Ramón el calatravo– narra su existencia entera, que se cumplió a caballo de los siglos XII y XIII. Aprendiz de cantero, agricultor, herrero, siervo, soldado, señor de la guerra y constructor de catedrales góticas, desde el cenobio que habitó en las postrimerías de su vida rememora los lances que el albur le llevó a contemplar, entre los que descuellan la batalla de Alarcos y la de La Nava de la Losa, episodios que han pasado a la historia con letras mayúsculas.

Bereberes, traficantes, castellanos, reyes, ángeles y demonios, bailarinas y juglares, nobles y siervos, caballeros y labradores, gente de armas y de letras, dromedarios, sabuesos, simios, alanos, mulos y corceles y otros muchos animales que sería excesivo citar, componen la multitud que poblaba el mundo que le tocó vivir como uno más de los eslabones de la inagotable cadena de la humanidad, aquella que entre cerradas nieblas persigue fantasmas para concluir con las célebres palabras que dicen, ¡vanidad de vanidades…!, todo es vanidad.

Ojos azules es un compendio de episodios diversos que llevan desde la prehistoria hasta los tiempos actuales. Sus sucesivos protagonistas son descendientes unos de otros y tienen rasgos en común, como los ojos azules… En este libro aparecen los cazadores de las llanuras, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que nos habla la historia…, y todos ellos narrando su particular peripecia. Surgen las aldeas neolíticas, las ciudades antiguas, los oscuros bosques de la edad de las tinieblas (el mediœvo), los dieciochescos salones de la Venecia de Vivaldi… y los tiempos modernos. Y a guisa de ejemplo, este es el final de uno de los capítulos, que tiene como escenario la segunda cruzada:

Todos me miraron con interés, pues el comadreo era la ocupación más usual en el círculo en que me movía.

–Pues señores, ello es que me llaman el elefante… –e hice una marcada pausa–, lo cual se debe a que el alfil del ajedrez, personaje que siempre está al lado de los reyes, simboliza al elefante, ese animal que, incluso hoy, aún se utiliza en algunos ejércitos.

–¿No lo sabían ustedes? –inquirí triunfante de la curiosidad despertada, y tras contemplar los rostros de quienes me rodeaban, proseguí.

–Pero también a que en semejante juego –y allí entorné los ojos y bajé la voz– esta figura siempre se mueve en diagonal, es decir, torcidamente… –e hice hincapié en la palabra, porque el vocablo me satisfacía en lo más hondo y me reafirmaba en ciertos indicios que al vuelo había pescado acerca del aprecio que tan altas personas me profesaban, pues no me cabía duda de que aquellos torcidos manejos resultaban para ellos de suma utilidad.

–Pero aún hay algo más –continué ante el interés que leía en las caras–. ¿Saben ustedes cómo se me conoce también en ese eminente lugar que ocupan los poderosos?

El silencio se hizo en el grupo.

–¡Terrorista! –dije sin que un solo viso de temblor asomara a mi ambigua voz–. ¿Quieren creerlo…? Terrorista… Ese es el enigmático apelativo que las personas encumbradas añaden incomprensiblemente a mi afecta persona. Y ahora, díganme ustedes, señores míos que me escuchan: ¿sabe alguno de los que me rodean lo que significa semejante vocablo?

 

 

A Isidora no la he vuelto a ver, pues ya no me resulta necesario su concurso dado que mi situación está firmemente asentada. A lo que le dejé, que lo bautice como Jesús, pues con la voz de su nombre fue concebido. Ahora estoy ocupado con negocios más altos, y pocas cuestiones me pueden distraer de ellos. Mi señora ha faltado una vez más al respeto a su marido, el rey tonto, y allí soy necesario, ineludible. ¿Qué será lo que los reyes y sus consejeros encuentran en mi encogida persona? A veces se me figura desempeñar el desairado papel del santo Bernardo, que quedó atrás debido a su mala salud, pero mis pretensiones no son tan altas. Me maravilla pensarlo, y sólo se me ocurre una explicación: el rey es de madera, una con esmero labrada pieza del complicado juego que se dilucida en el entramado universal. No así la reina, esa avispada jovencita aquitana que, como su homónima, recorre las líneas sin que nadie pueda ponerle coto y presume de las gracias de que Dios la dotó ante cualquier galán que le salga al paso.

Y por último, he aquí El viaje del morisco, del que, entre otras cosas, se dice lo siguiente:

Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje del 1600 gaditano. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte…, sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de influyentes personajes entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte.

Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su transcurso, y de esta forma dejó escrito:

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.

Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

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Aparte de lo anterior traigo también unos LUGARES DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA, para que se vea cómo es hoy este país:

Película sobre la España actual que se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película (y sin música), también se pueden ver: AQUÍ.

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y además ESTO, que es sólo para elegidos.

 

Pío Baroja (médico; San Sebastián, 1872-1956) es sin duda el mejor novelista español de la primera mitad del siglo XX (de la segunda lo sería Cela). De obra ingente, aunque no tanto como Galdós, escribió más de medio centenar de novelas que agrupó en trilogías y tetralogías.

Su manera de escribir es difícil de definir. En líneas muy generales, parece que no dice nada, pero que por algún arte que se nos escapa, no podemos sustraernos a la lectura. A propósito de su manera de hacer, lo mejor es leer lo que él mismo decía acerca de la novela, del género novelesco en su totalidad. Esto:

¿Hay un tipo único de novela? Yo creo que no. La novela, hoy por hoy, es un género multiforme, proteico, en formación, en fermentación; lo abarca todo: el libro filosófico, el libro psicológico, la aventura, la utopía, lo épico; todo absolutamente. Pensar que para tan inmensa variedad puede haber un molde único me parece dar una prueba de doctrinarismo, de dogmatismo. Si la novela fuera un género bien definido, como es un soneto, tendría una técnica también bien definida.

O también esto:

La novela, en general, es como la corriente de la Historia: no tiene ni principio ni fin; empieza y acaba donde se quiera. Algo parecido le ocurría al poema épico. A Don Quijote y a la Odisea, al Romancero o a Pickwick, sus respectivos autores podían lo mismo añadirles que quitarles capítulos. Claro que hay gente hábil que sabe poner diques a esa corriente de la Historia, detenerla y embalsarla y hacer estanques como el del Retiro. A algunos les agrada esa limitación; a otros nos cansa y nos fastidia.

(Estas citas están tomadas de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_Baroja).

Lo que viene ahora es de mi cosecha: Baroja es un grandísimo escritor del que no se puede prescindir (periódicamente releo cosas suyas), y si tuviera que aconsejar alguna de sus obras para trabar conocimiento con su manera de expresarse, me decidiría por El gran torbellino del mundo (1926), primera parte de la trilogía llamada Agonías de nuestro tiempo, en donde de palpable forma se advierte ese no decir nada que te lleva hacia delante de manera irresistible. Este libro, por cierto, es de viajes y amoríos, eso que tan de moda está hoy.

Las más conocidas de sus novelas quizá sean La busca, La feria de los discretos (narración histórica ambientada en la Córdoba del siglo XIX), Zalacaín el aventurero o Memorias de un hombre de acción (veintidós libros formando una especie de Episodios nacionales bis); y en fin, muchas otras, que ya digo que estamos hablando de un fuera de serie. Según se dice, ejerció influencia sobre Dos Passos y Hemingway, y desde luego, también sobre muchos autores españoles.

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Ahora otra cosa completamente distinta y que no tiene nada que ver con Baroja:

Esta es una película hecha con fotos y basada en contrastes. Por ejemplo: agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; cuadriláteros, redondeles; lugar acuático, lugar polvoriento…, y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

Y otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y ya, puestos a tratar de fenómenos extraños, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

 

Imagínese el mundo del siglo XXI. No el de principios (la actualidad, que de sobra conocemos), sino el que se nos viene encima. El mundo de los decenios de los años 30, los 40, los 50…, al final del cuál…

(aquello sucedió durante el solsticio de verano del año 2050, o el solsticio de verano del 50, como dice la negra: […] así que la primera noche, también la primera noche de aquel verano, el verano del cincuenta, mientras la civilización llegó a buscarnos la pasamos solos […] ),

… sucede el milagro, que milagro fue y estupefactos dejó a los miles de millones de habitantes de nuestro planeta Tierra.

¿Qué fue ello? No se puede decir, pero allí intervinieron fuerzas de las que aún no tenemos noticia. ¿Cómo íbamos a tenerlas, si los seres que las produjeron desdeñaban a la humanidad como interlocutora? ¿Para qué nos iban a necesitar, si ya existen los cetáceos?

La aventura de las luces azules es una narración futurista (una fantasía, por tanto), en la que se aborda el problema de la evolución (de la evolución de la materia, se entiende, que desde el big bang no ha cesado de reelaborar sus estructuras, galaxias, estrellas, seres vivos…), lejos, muy lejos de las coordenadas hoy cotidianas, toda esa inane jerga de izquierdas, derechas y demás zarandajas con que se entretiene a las por definición acríticas sociedades actuales. Es preciso traer a colación asuntos nuevos, pues el mundo que nos espera no se va a componer de baladíes lugares comunes y caducas frases hechas.

La aventura de las luces azules es un título que lo define a la perfección. Es una aventura, vaya si lo es –una innumerable sucesión de ellas–, y amén de otros elementos (la superficie de los continentes, sí, pero también la del océano, sus más profundos abismos y la inmensidad de los yermos espacios interplanetarios…), está aderezada por los efluvios –de los que no sabemos nada– de las ondas telepáticas, es decir, las que se supone que emiten máquinas tan complicadas como los cerebros de los animales superiores.

Los personajes principales son tres: un europeo que nace el 1 de enero de 2001 –justo con el milenio–; una negra procedente de la selva caribeña y cuya mayor afición es el mar, y un cachalote del océano Atlántico; telépata, por supuesto. Entre los tres dan cuerpo a esta ingente historia –La aventura de las luces azules–, que se extiende durante 100 años y 800 páginas.

Esta no es una narración de ficción científica (impropiamente llamada ciencia ficción), puesto que aquí no se habla de ciencia (o se habla muy poco), pero que inevitablemente cuenta con elementos de ese género, como la telepatía y la presencia de inteligencias extraterrestres. Entendámonos, la presencia, que no quiere decir su aparición en escena en carne mortal, puesto que no creo que estos seres sean tan tontos como para descender a la Tierra que conocemos, y menos con la que está cayendo en la sociedad de analfabetos informáticos que caracteriza los tiempos actuales. Sin embargo, allí están, contemplándonos desde el lugar que ocupan…

La que publico ahora es la segunda parte, subtitulada Rondeau, y luego, con intermedios de unos meses, seguirán las restantes, Scherzo allucinante y Andante con moto e finale.

¿Qué más quieren que les cuente?, porque podría hablar de tantas cosas… De las aventuras abisales de la negra; de los conciertos de puertas chirriantes en alta mar –puesto que la música es parte fundamental en esta historia–; del astronauta perdido para siempre en órbita solar; de la bienaventuranza, especie vegetal de allende los espacios siderales; de la boda por ondas electromagnéticas y los coloquios con seres que están lejos, muy lejos… pero no digo más. El que esté interesado en leer semejante cuento, que cuento es, y provisto de colosal fantasía desbordada (es el mundo del futuro), ya puede hacerlo AQUÍ.

La primera parte (Allegro vivace) se puede ver AQUÍ.


Otros lugares para divertirse:

Una película se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

Otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y ya, puestos a tratar de fenómenos inexplicables, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

Desde el 30 de noviembre, viernes, hasta el 4 de diciembre, martes, se podrá descargar GRATIS (et amore) la segunda parte de La aventura de las luces azules, la titulada Rondeau. En este libro continúan narrándose las aventuras de Eduguá, la negra y el cachalote del océano Atlántico, personajes que, merced al paso del tiempo, se van aproximando al desenlace que el futuro les tiene guardado. Eduguá vive la juventud (y todo lo que ello conlleva); la negra, no sin fortuna, emigra a los Estados Unidos, y el cachalote, en perpetua observación de fenómenos que no están a nuestro alcance, se establece como patriarca sobre las aguas y funda su propia manada. Al fin, ¿qué sucederá? ¿Llegarán a encontrarse y conocerse?

Esto será materia de la tercera parte (Scherzo allucinante) y sobre todo de la cuarta (Andante con moto e finale), episodios cuyos títulos ya indican las previsibles complicaciones e irán apareciendo durante los próximos meses.

El que, durante los días que se dice más arriba, quiera bajar gratis este episodio, puede hacerlo aquí:

https://www.amazon.es/dp/B07JQP1SVS

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Ahora otra cosa completamente distinta y que no tiene nada que ver con lo anterior (aunque también gratis):

Esta es una película hecha con fotos y basada en contrastes. Por ejemplo: agua, cerveza; costa luminosa, costa nublada; cuadriláteros, redondeles; lugar acuático, lugar polvoriento…, y así sucesivamente.

Se puede ver aquí: https://youtu.be/1fenD06sYyc

Lo mismo, pero las fotos en sí, sin película, también se pueden ver: AQUÍ.

Y otros paisajes españoles diversos pueden verse AQUÍ.

Y ya, puestos a tratar de fenómenos inexplicables, los interesados en novelas de aventuras pueden mirar AQUÍ.

Ni siquiera sé si he dicho aquí algo de la primera (esta novela se compone de cuatro partes), pero si alguien quiere echarle una ojeada (a la primera) está AQUÍ. El caso es que acabo de meter la segunda, la que se llama Rondeau, en la que se continúan narrando las inacabables aventuras de Eduguá, la negra (la que bajó al fondo del mar) y el cachálote telépata que unas veces se llama Eudoxio y otras Juan Sebastián… Claro, porque es un sabio, aparte de cetáceo. (En la tercera parte es cuando sucede todo, lo del astronauta que se queda colgado en órbita solar [colgado de la gravedad, se entiende], y lo de la negra, que se va al fondo y no hay manera de sacarla. Para remediar todo esto, en la cuarta acaban por aparecer los extraterrestres, no digo más…, pero esto quizá sea correr mucho, y además no son unos extraterrestres como los que usted se imagina.)

Bueno, si alguien se anima, esta segunda parte se puede ver AQUÍ. Las que vienen a continuación aparecerán próximamente, dentro de unos meses, que la cosa tiene tela.

En la plaza mayor de Ayllón

Ayllón es un pueblo que está al este de la provincia de Segovia. En su plaza mayor hay de todo, iglesia, ayuntamiento, fuente, bares, terracillas, cerveza, comida castellana… Vale la pena acercarse hasta allí y pasar el día tomando el sol o la fresca, depende de cuándo vayáis. En este pueblo, además, hay casas y calles fantásticas, de las de otros tiempos, aunque es mejor no ir en fin de semana ni en puentes, que suele haber mucha gente y no te dejan ver nada. Y ya puestos, también se puede ver ESTO.