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De este escenario, aparentemente desierto, surge de improviso la…

(VOZ DE UNA NIÑA): ―¡Veo veo!…

(Pausa.)

(VOZ DE UN CHICO, lejana): ―¿Qué ves?

―Una cosita…

―¿Con qué letrita?

(Pausa.)

―¡Con la uve!

(Nueva pausa.)

―Mmmmhh… ¡Ventana!

―¡Síiiiiii…!


Para entretenerse durante este ensueño, que ensueño podría ser, nada mejor que LEER LIBROS o VER FOTOS. (La tele, como habréis comprobado, es un muermo malayo.)

Así que, 1º/ : El que quiera ver paisajes bonitos de este país puede mirar ESTO. Y AQUÍ se pueden ver otras fotos,

y 2º/ : el que prefiera LEER novelas de aventuras para pasar el rato, tiene que ir a ESTE LUGAR.

 

Cuento del buzo

Esto es de una de mis novelas, pero yo creo que aquí va bien.

 

El mundo submarino… La profundidad abisal… La oscuridad…, porque aquí abajo no existe la luz. Este es el reino de las tinieblas, en el que poco menos que tienes que manejarte a tientas. Vas defendido por el traje negro que conserva la temperatura, por las gafas, la boquilla, las botellas… Las aletas te ayudan a desplazarte, pero no conviene hacer movimientos bruscos. Todo debe ser muy fluido, como el líquido que me rodea.

El buzo desciende hacia el abismo. Va buscando un tesoro, un tesoro de carne y espinas…

–Sí, un mero de roca agazapado en una de las cuevas que a mi lado se abren. Aquí…

El buzo dirige la linterna hacia el vertical acantilado, pero sólo pececillos de colores discurren ante el haz de luz.

–¿Dónde estás?

Sin encontrar lo que busca continúa el descenso por vericuetos que ha recorrido otras veces, y al cabo de un rato considera haberse sumergido demasiado.

–Es el momento de regresar –piensa, pero algo que de pronto ve le detiene.

En el fondo, entre las rocas que conoce bien, le parece entrever un bulto nuevo.

–¿Qué es eso?

Se acerca… y comprueba que un esqueleto de vieja y carcomida madera reposa encubierto bajo las algas, y mientras lo contempla advierte que una bandada de hipocamos se aleja precipitadamente del lugar.

–¿Encontraré a Neptuno?

Un mástil de podrida madera surge entre las peñas. La luz es tan escasa que resulta difícil orientarse, pero entonces lo ve.

–¡El mero…! ¡Sabía que estabas por aquí!

El enorme pez se introduce entre aquellos restos de tiempos lejanos, y el buzo, con el arpón por delante, le sigue.

–No te escondas, tesoro.

Siguiendo el burbujeante rastro del animal se introduce entre aquellas reliquias de épocas pretéritas y algo le distrae. La luz de la linterna incide sobre un objeto que brilla.

–¿Qué es esto?

El buzo, olvidada la persecución, queda en suspenso. Ante sus ojos se presenta un antiguo cofre abierto y su carga derramada. Cientos, quizá miles de doradas y redondas monedas se presentan ante él.

El buzo, que se había sumergido para dar caza a un habitante de las profundidades que le sacara de apuros, no da crédito a lo que ve.

¿Qué es aquello…? Un tesoro sumergido al alcance de sus manos, fosforescentes hipocampos y una desflecada bandera pirata que lo oculta y fluctúa como si manos invisibles la agitaran… y en ello está cuando, sin saber cómo, advierte una presencia extraña. Gira la cabeza sobresaltado, y lo que puede contemplar le alarma ya del todo.

–¡Ahí va! –se dice–, mira lo que viene por ahí. ¡Si es el submarino amarillo!… –y abre los ojos.

–(Es el colmo –piensa el buzo contemplando el techo–. Quedarse dormido en la bañera.)

 


 

Y si queréis más, al que le gusten las fotos puede mirar AQUÍ,

y al que le gusten las novelas de aventuras, pero de aventuras aventuras, sin chorradas, AQUÍ.

En España hay catedrales famosísimas (Burgos, León, Toledo, Granada, etc.), pero hay otras que no lo son tanto y también tienen mucho que ver, como las de

Mondoñedo, en Lugo,

Sigüenza, en Guadalajara

o Jaca, en Huesca.

Si quieres ver fotos como estas, pero MUCHAS MÁS…

y si te gustan las NOVELAS DE AVENTURAS…

Si te tira esto de escribir y no sabes por dónde empezar, o simplemente no sabes hacerlo (o lo que sea…), quizá te interese leer este libro, en el que se dan un montón de ideas.

Es GRATIS desde hoy lunes (28 de octubre de 2019) hasta el viernes (1 de noviembre, día de Todos los Santos). Para descargarlo, ve a esta página:

https://www.amazon.es/dp/B07YN4GNNL

De nada.

Este es un lugar impresionante, a lo que se ve, y hay personas a las que la presente imagen bastaría para inspirarles el boceto de una novela de aventuras, más si el parque aledaño está lleno de gamos y ciervos (como es el caso), lugar en él que podría suceder cualquier cosa… Palacio rosa, cielo azul, lejanas montañas con nieve… ¿Y dónde es? ¿Alemania? ¿Nueva Zelanda? ¿Zululandia? Si no se conoce es difícil acertar, pero no hay que irse tan lejos: está al lado de Segovia. Es el palacio real de Riofrío, uno de los Reales Sitios, y la cordillera es la sierra de Guadarrama. Tampoco es que lo encuentres siempre así, sino sólo de vez en cuando, pero hay que tener la suerte de pillar el momento justo.
Y hablando de NOVELAS DE AVENTURAS

Crucita y yo es una de mis novelas. No diré que la preferida, porque preferidas lo son todas (en esto sucede como con los hijos), pero me parece que tiene un pase. Sin embargo, por eso de que los árboles no dejan ver el bosque, no ha llegado a los lectores de la forma que había planeado: hay demasiadas novelas en este planeta, y resulta difícil que una sobresalga.

Bueno, pues por añadir algo diré que de ella se pueden hacer múltiples sinopsis. Por ejemplo, estas tres:

Crucita y yo

Esta es la vida de dos hermanas. La mayor se llama Nastasia, que con su madre emigró a la capital del reino cuando era pequeña. Veinte años después su madre volvió a quedar embarazada y tuvo otra hija, Crucita.

Las mujeres de este libro son fantásticas: Nastasia, Crucita, la abuela de las niñas, la madre, la tía Conchita –personaje de carácter…

Entre los hombres, en cambio, hay de todo. Del padre, mejor será no decir nada. El Rockero —el Rockero solitario—, el novio de Nastasia, es de lo que no hay, y los novios de Crucita son dos: Atahualpa, el bueno, y Rafa, del que igualmente callaremos.

Parece sencillo, pero no lo es tanto. Durante casi 700 páginas sucede de todo…, aunque no me tomaré el trabajo de destriparla: el que quiera enterarse, que la lea.

 

Lo anterior es un resumen sucinto, al alcance de todos los públicos, de lo que en las páginas del libro se cuenta. Sin embargo, esta labor (una síntesis de la narración) se puede abordar de mil maneras, y para que se vea que lo que digo es cierto y todo es cuestión de echarle más o menos fantasía al asunto, he aquí otra:

 

Crucita y yo

Crucita, niña rizosa, poetisa, trigueña, ojizarca…, y lo que es más, chavala espectacular, parlanchina a más no poder y señalada por el dedo del Cosmos, que no es cosa que se vea todos los días. Ser privilegiado, en suma, cuyas andanzas son largas y enrevesadas, sí, muy aparatosas y teatrales, y movidas…

Crucita, a quien también se conoció como Maricruz (pero eso no se dice porque es nombre de gallina), o como rubia, bella durmiente, niña pequeña, especie de maciza y otros muchos adjetivos del mismo tenor, nació de unos seres que se querían; vivió a cuerpo de rey toda su vida; se reprodujo, aunque no sin dificultades, y enfiló el camino hacia adelante con la satisfacción del deber cumplido.

¿Aún me escuchan…? Pues les voy a decir más. Palabras acabadas en culo hay muchísimas, casi todas de cuatro sílabas, y las principales son: báculo, cenáculo, pináculo y tabernáculo; vernáculo, espiráculo y oráculo; o bien, espectáculo, habitáculo, tentáculo y obstáculo…

 

Pero no queda aquí la cosa, sino que…

Crucita y yo es una novela, pero Crucita, su insigne protagonista, es una niña de las que no se ven –imagino que eso ha quedado claro–, aunque además es…

 C arismática

R ecomendable

U fana

C aradura

I lustrada

T eatrera

A tractiva

 Y uxtapuesta

 Y

O ptimista

 

 

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Escenarios fabulosos

El que quiera puede descargar esto: https://www.amazon.es/dp/B07P2P775Y

Hasta el viernes 5 es gratis, naturalmente.

Es de cuando el cachalote habla con los extraterrestres, la negra se cae al fondo del mar (y no la pueden sacar), y Eduguá continúa con sus periplos transoceánicos, para lo que se compra un catamarán sumergible. (Estos son algunos de los protagonistas.) Dicho de esta manera parece un poco complicado, pero si la lees (es una novela) comprobarás que tampoco es para tanto.