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Un servidor se dedica desde hace bastantes años a escribir libros (sobre todo novelas, aunque hay algunos que son de otros géneros), como se puede comprobar en esta dirección, que es el escaparate de los que por ahora he ido subiendo a Amazon. Pero tengo una página de uso interno en la que he puesto algunos que se pueden descargar y leer a voluntad. Ahora mismo hay tres, estos:

De qué van, se puede deducir de las portadas, pero añadiré que la Edad de las tinieblas es el primero de una serie de cuatro, aún sin publicar, en el que se cuenta la vida de un personaje que vivió trescientos años, desde 1680 hasta la actualidad. Y El notario de Liébana, narración de intriga, es el primer capítulo del cuarto de los libros de esa serie, cuando el protagonista ya es algo mayor, pues sucede durante los últimos años del siglo XIX. Los Cuentos de hadas son lo que el título indica, aunque no son hadas de las que hablan las leyendas, sino hadas de ahora, que también las hay.

Descargarlos es muy fácil. Se va a esta página,

https://sites.google.com/site/novelasgratisdecamargorain/

se siguen las instrucciones (no hay más que dar a una tecla), y los lees donde quieras: en el ordenata, en un lector eléctrico, en el móvil (como hace tanta gente)…

Espero que os divertáis, pero si no es así aún podéis ver estas fotos que le gustan a todo el mundo, que a lo mejor os divierten más, porque ya sé que esto de la lectura no tiene muchos adeptos.

¿Por qué? Porque a primera vista, esta foto no parece difícil de hacer. Llegas a este lugar (la plaza mayor de Sigüenza), te instalas bajo los soportales del ayuntamiento y venga. Puedes hacer no una, sino muchas.

Sí, pero hay un pequeño detalle con el que no hemos contado, y es que esta plaza tan bonita, antigua, tranquila…, nunca está así; a lo mejor al amanecer… No lo sé, pero siempre que he estado hay multitud de coches, furgonetas, gente… En fin, que no se parece en nada a lo que has visto, sino a esto otro:

La foto es la misma, pero una vez que la tienes la pasas por el photoshop, y quita de aquí, añade de allí, cambia la luz, modifica el color, el resultado es el que se ve arriba.


Otras fotos por el estilo, o dicho de otra manera, FOTOS QUE LE GUSTAN A TODO EL MUNDO, AQUÍ.

Y en este enlace, algo que, aunque es muy instructivo, no le gusta a casi nadie.

Cuando se escriben libros lo mejor es estar solo. Tampoco es que haya que bajar la persiana y aislarse por completo del mundo exterior, como hacen algunos, pero no cabe duda de que la soledad es buena compañía, aunque parezca un contrasentido.

He aquí una de las musas preferidas de muchos. No recomiendo nada porque cada cual tiene que encontrar su propia receta, pero en un libro que he escrito hablando del oficio de los escritores de novelas (ESTE) se dice lo siguiente:

Se precisa una gran concentración para llevar a puerto la aventura que supone escribir una narración digna de tal nombre, y quizá te sorprenda encontrar en el camino una nueva compañera…, porque, aunque no lo pretendas, en este oficio te asistirá sin pausa la que debería ser tu novia más fiel, la diosa Soledad. Es lo que tiene.

—¿Lo que tiene qué?

—La soledad.

—¿Y qué es lo que tiene?

—Pues que una vez que la conoces, o la descubres…, no puedes apartarte de ella.

—¿Eso sucede con la soledad?

—Sí, a mí me parece que sí.

—Entonces, es como una droga.

—Ya, pero esta no se acaba nunca.

 

Y también se dice:

… soledad, chocolate negro y música de Bach…

 


Al margen de lo anterior, mira ESTO, o ESTO, o ESTO

Fotos muy antiguas

En una de mis páginas (durante los últimos quince años he abierto varias dedicadas a asuntos diversos: fotos, historia del cine, la cocina española, los libros que voy escribiendo…), hay fotos de otros tiempos hechas por mi abuelo y mi padre, que hicieron muchas en aquellos tiempos en los que nadie las hacía. Por lo menos son curiosas, pues ya no se ven estas cosas. Estos son unos ejemplos:

La parsimonia del campo español (hacia 1928).

Salamanca desde el puente romano en 1941

Autobús de línea en 1915

En la página que digo, que lleva unos cuantos años puesta en la red, hay muchísimas otras, de la anteguerra, de la posguerra, de los años 70 y 80… En fin, un mogollón, y por si alguien quiere echar una ojeada, la dirección es esta:

https://sites.google.com/site/elsigloxxespanolenfotos/

 


 

A título de comparación, EN ESTE SITIO y EN ESTE OTRO pueden verse fotos que hago ahora de la España actual.

Asimismo les puedo recomendar, por lo menos a los que les guste leer, en especial las novelas de aventuras, ESTE ENLACE, en donde a lo mejor encuentran algo de su agrado.

En efecto. Desde hoy, martes, 18 de agosto, hasta las 24:00 h. del sábado próximo, puedes descargar por el morro la novela titulada como Viaje a la Luna en este enlace:

¿Y de qué va? Muy sencillo:

En la pantalla se pintan un montonazo de cosas, todo embarullado, el niño con el lobezno y la chica que bucea en el fondo del mar, las nubes de polvo y toda esa gente, la mayoría disfrazados de cosas muy raras, unos van y otros vienen pero todos caminan sin cesar, y al fondo siempre se ve la Luna. Caminan hacia el horizonte, unas veces es el mar y otras la llanura, pero siempre se ve la Luna. Unos caminan despacio y otros corren, tienen que correr porque van a asaltar la ciudad de murallas blancas y matar a todos su habitantes, allí se ve la ciudad, sobre ella se levantan columnas de humo, señales de guerra, y más allá se alzan las piedras, piedras puntiagudas que señalan el paso de las estaciones…

 

Se trata de unos que hacen una película narrando el viaje que llevó a la humanidad hasta la Luna. Largo viaje, sí, de unos sesenta millones de años, pero es que la Luna está muy lejos.

Esta ciudad es una de las más bonitas de España. Hoy está un poco estropeada por la afluencia de público (tiene los letreros hasta en japonés), pero aún se puede recordar cómo era hace treinta, cuarenta años, o casi… Para ello, he aquí unas fotos:

 Aspecto de la plaza mayor en 1985, cuando aún no era peatonal.

 La catedral en 1985: es una foto pintada.

 La Vera Cruz desde la torre del alcázar en 1989.

La ciudad desde el mismo sitio y en la misma fecha.

 Esta impresionante y medieval plaza no sé cómo se llama,

pero en 1992 ya tenía una terraza con sombrillas.

 


Más fotos (paisajes españoles modernos) se pueden ver AQUÍ,  y si quieres seguir, continúa con ESTAS.

Unas cuantas ideas para gente aficionada a la cocina hay en ESTE SITIO.

Si lo que pretendes es leer libros gratis (Cuentos de hadas, Edad de las tinieblas…), mira AQUÍ, y los que prefieran las novelas modernas, las de ahora, unas de intriga, otras históricas, incluso alguna de amor…, EN ESTE OTRO SITIO

Ya que no se puede salir a la calle, mucho menos a los campos de este país (y a saber lo que va a suceder en verano), te puedes hacer la ilusión de que…

¿Qué te parece lo que se ve aquí?

(Pongo otra para que no se quede tan viuda.)

Pues si te gustan, AQUÍ puedes ver las que te faltan, que son casi todas.

Y si te has quedado con ganas, sigue con ESTAS.

Y como aquí hay para todos los gustos y aficiones, los grandes aficionados a la cocina pueden mirar en ESTE SITIO; los que quieran leer libros gratis, AQUÍ, y los que prefieran las novelas de aventuras, pero de aventuras de verdad, ¡CLIC!

LIBROS GRATIS: para pasar estos días de encierro, lee algo, que siempre es mejor que bostezar mirando la tele. Aquí hay libros míos que sólo tienes que bajar dándole a una tecla: https://sites.google.com/site/novelasgratisdecamargorain/home

No tienen virus, ni troyanos, ni hay que apuntarse a ningún lado, ni te piden el número del carné o de la tarjeta, ni vas a ver a nadie, y ni siquiera me voy a enterar de si los bajas… ¿Qué más se puede pedir? ¡Ah, sí!: son divertidos, amenos, lógicos, coloquiales…, y los hay en EPUB, MOBI y PDF.

De nada. (Por si te quedas con ganas, aquí hay más muy baratos: https://www.amazon.es/Camargo-Rain/e/B019RODFL0).

De este escenario, aparentemente desierto, surge de improviso la…

(VOZ DE UNA NIÑA): ―¡Veo veo!…

(Pausa.)

(VOZ DE UN CHICO, lejana): ―¿Qué ves?

―Una cosita…

―¿Con qué letrita?

(Pausa.)

―¡Con la uve!

(Nueva pausa.)

―Mmmmhh… ¡Ventana!

―¡Síiiiiii…!


Para entretenerse durante este ensueño, que ensueño podría ser, nada mejor que LEER LIBROS o VER FOTOS. (La tele, como habréis comprobado, es un muermo malayo.)

Así que, 1º/ : El que quiera ver paisajes bonitos de este país puede mirar ESTO. Y AQUÍ se pueden ver otras fotos,

y 2º/ : el que prefiera LEER novelas de aventuras para pasar el rato, tiene que ir a ESTE LUGAR.

 

Cuento del buzo

Esto es de una de mis novelas, pero yo creo que aquí va bien.

 

El mundo submarino… La profundidad abisal… La oscuridad…, porque aquí abajo no existe la luz. Este es el reino de las tinieblas, en el que poco menos que tienes que manejarte a tientas. Vas defendido por el traje negro que conserva la temperatura, por las gafas, la boquilla, las botellas… Las aletas te ayudan a desplazarte, pero no conviene hacer movimientos bruscos. Todo debe ser muy fluido, como el líquido que me rodea.

El buzo desciende hacia el abismo. Va buscando un tesoro, un tesoro de carne y espinas…

–Sí, un mero de roca agazapado en una de las cuevas que a mi lado se abren. Aquí…

El buzo dirige la linterna hacia el vertical acantilado, pero sólo pececillos de colores discurren ante el haz de luz.

–¿Dónde estás?

Sin encontrar lo que busca continúa el descenso por vericuetos que ha recorrido otras veces, y al cabo de un rato considera haberse sumergido demasiado.

–Es el momento de regresar –piensa, pero algo que de pronto ve le detiene.

En el fondo, entre las rocas que conoce bien, le parece entrever un bulto nuevo.

–¿Qué es eso?

Se acerca… y comprueba que un esqueleto de vieja y carcomida madera reposa encubierto bajo las algas, y mientras lo contempla advierte que una bandada de hipocamos se aleja precipitadamente del lugar.

–¿Encontraré a Neptuno?

Un mástil de podrida madera surge entre las peñas. La luz es tan escasa que resulta difícil orientarse, pero entonces lo ve.

–¡El mero…! ¡Sabía que estabas por aquí!

El enorme pez se introduce entre aquellos restos de tiempos lejanos, y el buzo, con el arpón por delante, le sigue.

–No te escondas, tesoro.

Siguiendo el burbujeante rastro del animal se introduce entre aquellas reliquias de épocas pretéritas y algo le distrae. La luz de la linterna incide sobre un objeto que brilla.

–¿Qué es esto?

El buzo, olvidada la persecución, queda en suspenso. Ante sus ojos se presenta un antiguo cofre abierto y su carga derramada. Cientos, quizá miles de doradas y redondas monedas se presentan ante él.

El buzo, que se había sumergido para dar caza a un habitante de las profundidades que le sacara de apuros, no da crédito a lo que ve.

¿Qué es aquello…? Un tesoro sumergido al alcance de sus manos, fosforescentes hipocampos y una desflecada bandera pirata que lo oculta y fluctúa como si manos invisibles la agitaran… y en ello está cuando, sin saber cómo, advierte una presencia extraña. Gira la cabeza sobresaltado, y lo que puede contemplar le alarma ya del todo.

–¡Ahí va! –se dice–, mira lo que viene por ahí. ¡Si es el submarino amarillo!… –y abre los ojos.

–(Es el colmo –piensa el buzo contemplando el techo–. Quedarse dormido en la bañera.)

 


 

Y si queréis más, al que le gusten las fotos puede mirar AQUÍ,

y al que le gusten las novelas de aventuras, pero de aventuras aventuras, sin chorradas, AQUÍ.